¿Puede una imagen revelar tanto la belleza de una flor como los secretos de la evolución? La fotografía es el puente donde la contemplación estética y la observación científica, se encuentran.
La fotografía como puente entre dos mundos
La fotografía de naturaleza es el arte y la técnica de capturar la diversidad del mundo natural utilizando la luz como medio. Nos permite inmortalizar la majestuosidad de un paisaje, la delicadeza de una flor o el comportamiento fugaz de un animal salvaje.
Por su parte, la ciencia busca entender el mundo a través de la observación, la medición y el análisis. En este proceso, la fotografía se convierte en una herramienta poderosa: permite registrar fenómenos, documentar transformaciones y comunicar hallazgos de forma precisa y visualmente impactante.
Generalmente los fotógrafos buscamos que los sujetos protagonistas de nuestras imágenes estén lo más enfocados posiblei. Pero, en ocasiones, sobre todo cuando dejamos rienda libre a la creatividad, puede resultar muy interesante usar una gran apretura de diafragma y reducir la profundidad de campo para obtener el llamado “enfoque suave”, una técnica que difumina los bordes del sujeto, dando un aspecto etéreo u onírico a la imagen.
Ya sea que elijamos una mayor o menor apertura de diafragma, es obvio que necesitamos tener un alto nivel de control sobre ese parámetro y los otros asociados a él. Por ende, tener un gran manejo del triángulo de exposición y de los controles de la cámara es muy ventajoso.
¿Una imagen objetiva?
Aunque muchas veces asociamos la fotografía científica con la objetividad, es importante recordar que toda imagen está mediada por decisiones humanas: qué encuadrar, cuándo disparar, qué iluminar. Después de todo, una fotografía -aunque pueda considerarse una técnica imparcial de registro- siempre será una interpretación de la realidad.
La diferencia central entre la fotografía artística y la científica reside en su intención: una se basa en la subjetividad y la expresión personal, mientras que la otra busca la objetividad y la comprensión de los fenómenos naturales. Sin embargo, ambas disciplinas comparten una profunda vocación de observación y exploración.
Imágenes que cambian la historia
Desde su invención, la fotografía se convirtió rápidamente en una aliada invaluable para científicos y naturalistas. Incluso Charles Darwin utilizó imágenes fotográficas para ilustrar sus teorías sobre las expresiones emocionales. Estas primeras fotos hicieron posible observar y analizar el mundo natural con un nivel de detalle y objetividad nunca antes visto.
La observación cuidadosa de la realidad está en el centro del método científico moderno. La fotografía siempre tuvo el valor de ser una técnica objetiva de observación, más alejada del potencial sesgo del humano que la realiza.
La fotografía permite observar y recolectar información que no puede ser detectada o procesada por nuestros ojos. A través de fotografía de rayos X, Rosalind Franklin pudo revelar la estructura entrelazada del ADN. Las cámaras telescópicas nos permiten registrar galaxias a millones de años luz de nosotros.
Un fascinante ejemplo del impacto de la fotografía en la historia natural fueron las imágenes y pinturas de Thomas Moran y las fotografías de William Henry Jackson de la región de Yellowstone en 1871.
Sus impactantes representaciones visuales de géiseres, cañones y paisajes influyeron decisivamente en el Congreso estadounidense para establecer Yellowstone como el primer parque nacional del mundo en 1872, mostrando cómo el arte y la documentación visual pueden contribuir a la conservación del patrimonio natural.
Otro caso emblemático fue el de Eadweard Muybridge, quien en 1878 utilizó múltiples cámaras para capturar el movimiento de un caballo al galope, resolviendo finalmente la antigua controversia sobre si todos los cascos del caballo dejaban el suelo simultáneamente durante la carrera. Sus estudios fotográficos del movimiento no solo revolucionaron nuestra comprensión de la locomoción animal, sino que también sentaron las bases para el desarrollo posterior del cine.
Punto azul
El Punto Azul Pálido es una fotografía de la Tierra tomada el 14 de febrero de 1990 por la Voyager 1 de la NASA a una distancia de 6000 millones de kilómetros del Sol. La imagen inspiró el título del libro del científico Carl Sagan, “Punto Azul Pálido: Una Visión del Futuro Humano en el Espacio”, donde escribió: “Miren de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Esos somos nosotros”.
Ciencia y arte, una alianza posible
Aunque muchas fotografías científicas requieren mínima intervención creativa, otras necesitan atención al encuadre, la iluminación y la composición. A su vez, muchos fotógrafos de naturaleza buscan no solo la belleza de una escena, sino también contar una historia ecológica o biológica.
La frontera entre el arte y la ciencia se vuelve difusa cuando un fotógrafo se transforma en un naturalista visual, atento a los patrones, comportamientos y ciclos que rigen la vida silvestre.
Consejos para hacer fotografía de naturaleza como un naturalista
Observá antes de disparar: la paciencia es clave. Cuanto más tiempo pasamos en un ambiente, más posibilidades hay de notar lo que antes pasaba desapercibido: pequeños detalles, cambios imprevistos, comportamientos sutiles. Trabajamos con la luz, y la luz cambia constantemente. Aprender a esperar es también aprender a ver.
Conocer la especie, su hábitat y su ecología no solo enriquece la imagen, sino también tu vínculo con lo que estás registrando. Cada foto se vuelve así más significativa y consciente.
Tomá notas o grabá audios. Anotar la hora, el clima, la ubicación y el comportamiento observado puede convertir tu imagen en un verdadero registro de campo, útil para comprender patrones y generar datos valiosos. También sirve para poder recordar aún más ese momento, o incluso buscar recrear la fotografía hasta cierto punto.
Inspirate en naturalistas y científicos. Desde Darwin hasta Jane Goodall, su manera de mirar el mundo nos enseña a ir más allá de lo evidente. Explorar sus cuadernos, diarios o fotografías puede ayudarte a encontrar una forma propia de observar.
Mirar para entender
Ya sea con una lente macro o un telescopio, la fotografía nos invita a mirar más de cerca. En ese gesto, ciencia y arte no son opuestos, sino aliados. Porque comprender el mundo natural también es una forma de admirarlo.
“Todos los fotógrafos de naturaleza somos embajadores de la conservación del medio ambiente y sus especies”
Esteban Argerich